martes, 20 de noviembre de 2012

Riesgos para la seguridad de la información

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Desde el punto de vista profesional todos vemos la información como un activo muy valioso. Tanto si somos empresarios, directivos, empleados, usuarios o miembros de una organización, manejamos información que es vital para desempeñar eficientemente nuestra actividad. Es por tanto lógico que nos preocupemos de salvaguardar dicha información, teniéndola a nuestro alcance siempre que la necesitemos

Generalmente cuando hablamos de Seguridad de la Información lo primero que se nos viene a la cabeza es que nuestra información debe estar protegida contra miradas indiscretas. Sin embargo la difusión de la información a personas no autorizadas causa generalmente pequeñas molestias o perjuicios, pero no es la principal preocupación de la mayoria de las organizaciones o afecta a lo sumo a unos pocos datos entre el total de información que ésta maneja. Sin embargo hay otros aspectos de la seguridad que no son tan populares pero que, paradójicamente, son casi siempre mucho más importantes. ¿Que ocurre cuando necesitamos alguna información y ésta no está disponible o no es correcta? En estos casos el perjuicio es inmediato y puede ser bastante grave.

Pues bien, todos estos aspectos deben ser tenidos en cuenta cuando implantamos un Sistema de Gestión de la Seguridad de la Información (SGSI), así como otros que se derivan de nuestras obligaciones legales, léase LOPD, reglamentaciones y/o acuerdos con clientes, organismos, comunidades, etc. En términos de seguridad estos aspectos se definen como confidencialidad, disponibilidad e integridad, y vistos en conjunto hacen que no sea necesario que trabajemos para una agencia de inteligencia nacional para que la Seguridad de la Información deba preocuparnos.

Una de las primeras preguntas que nos viene a la mente al hablar de seguridad es: ¿Cuáles son los riesgos que me acechan? Y seguramente, a continuación, pensemos: ¿Y que posibilidades hay de que esto me ocurra a mi? En lo referente a la información tenemos muchos tipos de riesgos y aunque no todos los negocios o empresas deben preocuparse por todos ellos por igual, es cierto que la mayor parte de las veces, el mayor de los riesgos (o al menos el más probable, aunque no siempre el más desastroso) nos viene a través de Internet ya sea por falta de disponibilidad de un servicio o por pérdida o substracción de nuestros datos.

Y bien, ¿Cuáles son los riesgos que nos acechan?

Aclaremos primero que los riesgos no siempre son ataques. Muchas veces los principales problemas vienen de dentro, los datos no están disponibles o son erróneos porque nuestro sistema no es perfecto. Alguien puede borrar los datos de forma fortuita o hacer una modificación que no debería hacer o podemos tener problemas con un servicio en Internet por que el ancho de banda contratado es insuficiente, etc, etc, etc. Sin embargo aquí nos centraremos en los ataques y no en los problemas que se derivan de un sistema mal planificado. Así, si agrupamos los tipos de amenazas, todos estaremos de acuerdo es diferenciar dos grandes grupos: ataques físicos y ataques lógicos.

Amenazas físicas:

En este grupo incluiríamos todas aquellas amenazas que no están basadas en aplicaciones o servicios informáticos. Pueden tener naturaleza muy distinta, desde desastres naturales, hasta robos (no ciber-robos) pasando por terrorismo o vandalismo. Este tipo de amenazas puede tener consecuencias nefastas en muchos casos lo que nos obliga a tomar medidas preventivas, sin embargo en la mayoría de las ocasiones la probabilidad de que ocurran es baja. También suele ocurrir que otras medidas preventivas que hemos tomado para salvaguardar la seguridad de las personas, los edificios, etc sean suficientes para dar un nivel aceptable de seguridad en cuanto a la información nos referimos.

En todo caso debemos analizar que amenazas nos afectan, que nivel de riesgo tenemos y si es necesario que tomemos nuevas medidas preventivas.

Las principales amenazas físicas son:

- incendios:
Acostumbra a ser una amenaza real en todas las empresas y potencialmente muy grave pues puede destruir fácilmente nuestros archivos de datos. Además podemos caer en la tentación de pensar que las medidas que hemos instalado para preservar la seguridad de las personas son suficientes para que nuestros datos estén seguros … ERROR!!! En muchas ocasiones los sistemas anti-incendios son veneno puro para nuestros equipos informáticos y si el fuego no acaba con ellos lo hará el agua que usamos para apagar el fuego. El problema está en que muchas veces la alternativa al agua que mata el fuego y no mata a nuestros queridos PCs nos mata a nosotros, por eso parece conveniente buscar un sistema que sea lo bastante bueno para ambos, nosotros y nuestros datos.
Debemos siempre plantearnos si existen elementos que pueden hacer que nuestra empresa sea más vulnerable al riesgo de incendios: uso de materiales y productos inflamables, gestión inadecuada del almacén, instalaciones eléctricas obsoletas o deterioradas, etc.
Existe un área que nos debe preocupar especialmente: el CPD ó Centro de Proceso de Datos, allí donde instalamos los servidores que nos permiten gestionar nuestro negocio (servidores de red, servidores de almacenamiento de datos, servidores de aplicaciones, etc). En el CPD, por ejemplo, los materiales estructurales y el mobiliario deben ser no inflamables, tampoco deben almacenarse en él productos peligrosos, ni estar el CPD ubicado en zonas de influencias de almacenes o líneas de producción potencialmente peligrosas. Se debe restringir el acceso de personal no autorizado y tomar una serie de medidas de prevención: detección de humos y temperatura (T<= 18ºC, HR <= 65%), medias anti-incendios adecuadas al tipo de riesgo y equipos, paredes-suelo-techo de materiales especiales no inflamables e impermeables, planes de actuación y notificación.

- inundaciones:
Es un factor de riesgo real para los CPDs, aunque lógicamente depende mucho de la ubicación de la empresa en general y de su CPD en particular. Se puede dar por causas naturales ó por la acción del hombre como el almacenaje inadecuado de productos líquidos, actuaciones contra el fuego en el propio CPD o en zonas adyacentes o superiores. Para reducir estos aspectos es conveniente seguir las recomendaciones que se hacían para reducir el riesgo o consecuencias del fuego, como restringir accesos, no almacenar productos potencialmente peligrosos o usar materiales estructurales impermeables.

- condiciones ambientales extremas y otros desastres:
Nos referimos a las tormentas, tempestades, tifones, terremotos, etc. Es importante seleccionar una ubicación y unas especificaciones técnicas de construcción adecuadas a la zona y al riesgo que estemos dispuestos a asumir. Es también importante estar al tanto de las previsiones de las autoridades y las organizaciones de prevención de desastres sísmicos y climatológicos.

- señales radioeléctricas:
El riesgo de interferencia en nuestros equipos de proceso y comunicación es muy improbable, por lo que en la mayoría de los casos el nivel de riesgo es asumible.

- fallos en la alimentación eléctrica:
Una fuente de electricidad segura y fiable es fundamental para nuestros datos por lo que si no hacemos (o nos hacen) un análisis adecuado y profesional de la instalación eléctrica podemos tener sorpresas muy desagradables. Una instalación adecuada depende tanto del tipo de cableado (de pares, coaxial, fibra óptica) como de su diseño (ubicación, redundancia, protección, señalización, apantallamiento, etc): reducir el riesgo de picos y el nivel de ruido (con ellos el proceso de datos puede ser erróneo, lento y susceptible de ser interceptado), reducir interferencias electromagnéticas e interceptaciones, reducir cortes y daños en la protección o el propio cable.

Amenazas lógicas:

Son ataques lógicos aquellos que se llevan a cabo a través de código informático. Programas ó similares que se han creado para robar, atacar o aislar a nuestros datos ó programas que se usan de manera inadecuada con tales fines.

Cuando hablamos de ataques lógicos debemos hacer el esfuerzo de distinguir entre el agente que realiza el ataque (virus, gusano, …), el ataque en si mismo (ataque de día cero, man in the middle, …) y el daño que busca producir en la  confidencialidad, disponibilidad o integridad de nuestra información (destrucción de nuestros datos, envío de información falsa, …).

Los problemas que los ataques pueden producirnos son entre otros:

- envío de información falsa: dar información falsa suplantando la identidad de un miembro o aplicación autorizada de la organización, se puede dar mediante mensajes de correo electrónico, descargas y otros servicios en Internet en los cuales los interlocutores se intercambian información.

- realizar operaciones en nombre de la organización: también mediante suplantación de identidad realizar acciones como por ejemplo una transferencia bancaria o un pedido o cualquier otra cosa que pueda beneficiar al atacante y/o perjudicarnos a nosotros.

- denegación de servicio (DoS – denial of service). Consiste en saturar un servicio para que no sea capaz de ser prestado. Una avalancha de peticiones de servicio produce su inutilización, como ocurre con las llamadas de móvil en nochevieja. Se basa en la premisa que es más fácil saturar un sistema que acceder a él. Algunos de los objetivos que se persiguen son:
o       molestar, crear alarma social, perjudicar al prestador del servicio.
o       obligarle a reiniciar el sistema para activar un troyano previamente colocado
o       encubrir acciones del intruso y/o entretener a la víctima

- manipulación de los datos del propio sistema: acceso a información reservada, modificación o destrucción de la información o las aplicaciones. Se conoce como tampering o data diddling y puede ser encubierto para que el ataque pase inadvertido y multiplicar sus efectos ó buscar efectos destructivos inmediatos como la destrucción del sistema o su paro hasta que los datos o las aplicaciones afectadas sean revisadas y/o restauradas.

- borrado de huellas: este efecto normalmente se combina con otros como por ejemplo la manipulación de los datos y se usa para enmascarar tanto la acción como la autoría de la acción, modificando los logs que permiten conocer que y quién ha hecho determinadas cosas en el sistema ó escondiendo un proceso fraudulento que se encuentra en ejecución.

Los agentes que producen estos ataques se diferencia entre si según como actúan y según como se diseminan. Los agentes pueden realizar ataques de diferentes tipos o varios agentes pueden combinarse para realizar un ataque. A continuación listamos alguno de los principales:

- virus: un virus es un programa que se introduce en nuestro sistema con el fin de dañar la información contenida en él. Al ser cronológicamente una de las primeras amenazas conocidas el término virus se usa en ocasiones para hacer referencia a todo tipo de ataques ocasionados por código malicioso, sin embargo el uso del término virus de forma genérica no es correcto y debería substituirse por el término malware. Los virus entran en el sistema al ser copiados desde un dispositivo de almacenamiento externo (CDs, DVDs, pen-drives, etc) ó a través de una red (intranets o Internet), por ejemplo cuando se copian los ficheros adjuntos a un correo electrónico desde el servidor a nuestro ordenador o cuando copiamos un fichero desde nuestro ordenador al servidor de ficheros. El virus inicialmente solo está latente, siendo inocuo hasta que el usuario ejecuta un fichero infectado, momento en el cual se copia en nuevos ficheros para diseminarse y se ejecuta para producir los efectos para los que fue creado. Los ficheros susceptibles de resultar infectados son los ejecutables, ya sean ejecutables a través del propio sistema operativo, .exe ó .bat por ejemplo, ó desde alguna aplicación como las macros de Word. Hay muchos tipos de virus según su objetivo y las técnicas que usan para conseguirlo por lo que no nos detendremos más en este asunto. El virus poco a poco está dejando paso a otro tipo de amenazas por diferentes causas, principalmente por que son menos dañinos que otros tipos de malware y porque la generalización de anti-virus hace a los sistemas cada vez menos vulnerables.

- gusanos: las características de los gusanos son muy parecidas a los virus pero a diferencia de estos pueden difuminarse por una red interna o por Internet sin necesidad de que alguien los copie adjuntos a un fichero infectado. Los medios que usualmente usan para diseminarse son el envío de correos a los contactos de la libreta de direcciones o la explotación de las vulnerabilidades de una red interna. La mayor capacidad de infección de los gusanos los hacen más atractivos para los atacantes, ejerciendo en muchas ocasiones de simples transportistas de la amenaza real.

- troyanos: es un término genérico que se refiere a algún fichero que tenemos en nuestro sistema y que ha camuflado su funcionalidad real. Se distinguen diversos tipos:
o descargador: se encarga de descargar otras amenazas desde páginas de Internet a nuestro ordenador.
o lanzador: su misión es lanzar otras amenazas existentes en el sistema.
o puerta trasera: proporciona un acceso al sistema a atacantes remotos.
o registrador de pulsaciones: registra las teclas pulsadas y envía la información remotamente, normalmente para extraer contraseñas.
o marcador: en desuso ya que los modems de marcación son poco usados actualmente, en el pasado realizaban llamadas a servicios de pago.

- rootkits: al instalarse en nuestro sistema aprovechan sus vulnerabilidades para ocultarse (borrando logs ó ocultando procesos en ejecución, por ejemplo) y abrir un canal de conexión que el atacante aprovecha para tomar control de nuestro sistema.

- adware: son programas publicitarios que se adhieren normalmente a programas útiles y que se descargan con el consentimiento del usuario. Por ejemplo, una toolbar que se nos instala en el navegador cuando descargamos una aplicación y no deseleccionamos la casilla correspondiente en la que aceptamos su instalación. O una funcionalidad publicitaria asociada a una aplicación de la cual se advierte en las condiciones de uso. No son programas peligrosos, pero si generalmente molestos.

- spyware: se da cuando el adware realiza tareas de espionaje, como por ejemplo informar a un tercero de los sitios que visitamos en Internet o los contactos de nuestra libreta de direcciones.

- aplicaciones potencialmente peligrosas: son aquellas aplicaciones que en si no son perjudiciales pero que usadas fraudulentamente pueden servir para controlar nuestro sistema permitiendo la apertura de puertos, operaciones remotas de control, encubrimiento de huellas, utilización indiscriminada de los recursos del sistema, etc.

Por último veamos que tipo de ataques puede producir el malware con el objeto de obtener información confidencial, suplantar nuestra identidad, borrar nuestros datos o impedir que usemos o demos un servicio determinado.

- flooding o hamming (DoS): consisten en saturar el sistema, por ejemplo ocupando toda la memoria (lanzando múltiples y repetidas peticiones de servicio y usando estrategias para obligar al prestador del servicio a mantener abiertas las comunicaciones establecidas hasta saturar la memoria o el canal, ej, ping de la muerte) u otros recursos del sistema (avalancha de emails falsos).

o ataques ICMP (DoS): Consiste en usar las particularidades del protocolo ICMP (Internet Control Message Protocol) para producir ataques DoS principalmente. Este protocolo es unidireccional sin identificación para enviar mensajes de error desde los equipos de una red, por lo que es ideal para producir saturación en la misma.

- connection flood (DoS): no se satura el servicio en si pero si el canal de comunicación. Si el servicio admite N conexiones simultáneas, el ataque por DoS consistirá en acaparar el mayor número de ellas hasta bloquear o, al menos, ralentizar el servicio prestado.

- scanning o búsqueda de puertos: consiste en enviar paquetes a los posibles puertos de un equipo y ver cuales aceptan peticiones y de que tipo. El estudio de los mismos puede servir para detectar vulnerabilidades e incluso tomar el control del sistema. Es recomendable bloquear los puertos no usados y proteger aquellos que se usan para prestar servicios al exterior.

- suplantación de identidad (spoofing): en intercambios de información para poder usar privilegios de la misma o para confundir al interlocutor, puede ser realizada por personas de la propia organización para acceder a datos a los que no están autorizados o para enmascarar las huellas de lo que han hecho, como también por personas o sistemas externos a la propia organización. El spoofing es un término genérico que se presenta de formas muy diversas y se usa para facilitar un ataque posterior:
o robo de contraseñas: la suplantación se consigue mediante el conocimiento ilícito de la contraseña de un miembro o servicio de la organización. Este robo se puede materializar de diversas maneras:
§ cesión: un miembro de la organización informa de su contraseña personal. No es un robo pero si un uso ilícito de la misma.
§ cartoneo ó trashing: al igual que la anterior se basa en la negligencia de la propia víctima, la cual anota su contraseña en notas que luego lanza a la papelera.
§ monitorización: hacer seguimiento de la víctima para obtener sus datos de acceso al sistema:
· shoulder surfing ó “espiar por encima del hombro” hasta obtener estos datos. Se incluye otras formas de espionaje, como registrar documentos, teléfono, ordenador, etc.
· señuelos, son programas que imitan las pantallas de acceso al sistema con la única intención de engañar a la victima y obtener su usuario y contraseña; otra forma de señuelos serian los programas que guardan la secuencia de teclas pulsadas para análisis posterior.
· sniffing y snooping, interceptación del tráfico de red y descarga/acceso a documentos (snooping) con el objeto de obtener los datos de acceso.
· looping, la reiteración del snooping, el acceso a un sistema nos puede dar acceso a otro y así sucesivamente hasta llegar al que nos interesa, de este modo el rastrear el origen del ataque se hace muy complicado.
§ ataques por fuerza bruta: consiste en la verificación repetida y sistemática de todas las combinaciones posibles de una clave hasta dar con la correcta.
o man in the middle ó MitM: se espía una comunicación y se suplanta a una de las partes para interceptar información confidencial o transmitir información falsa. Otra versión consistiría en la interceptación de los mensajes y la alteración de los mismos (ataques de replay). Una manera particular de MitM se conoce como SMBrelay ya que incide sobre el protocolo SMB que se usa en Windows para compartir ficheros en una red.
o secuestro de TCP: Se realiza mediante la desincronización de TCP. Las comunicaciones en Internet (por ejemplo la descarga de una página web) se basan en el protocolo TCP que se utiliza para transportar las peticiones y las respuestas. Cualquiera de estas comunicaciones se divide en paquetes que se envían por la red y se reconstruyen en el destino. Si un atacante modifica las secuencias de identificación de los paquetes producirá su rechazo de los mismos consiguiendo la interrupción de la comunicación o incluso generando la oportunidad de infiltrar paquetes falsos con la identificación correcta. Para evitarlo es necesario autentificar los paquetes.
o envenenamiento de DNS (Domain Name Server): Consiste falsear las DNS que procesa el pc de la victima para que acceda a sitios web diferentes de los deseados, las consecuencias pueden ser muy diversas: uso de señuelos, descarga de virus, troyanos, etc. El sistema de la víctima se introduce en una cache que permite al atacante alterar la correlación entre nombres e IPs.

- ataques de día cero. Consiste en aprovechar vulnerabilidades de las aplicaciones y sistemas operativos para atacar o entrar en el servidor de una organización o el pc de uno de sus miembros antes de que la vulnerabilidad sea detectada y corregida con el parche correspondiente.

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